sábado, 1 de diciembre de 2007

introduccion

I. Una creación gloriosa.
A.- Dios, el Creador
El libro de Génesis empieza introduciéndonos al Creador. "En el principio creó Dios" es una frase clave para el entendimiento del libro. Antes de que alguna cosa empezara a existir ya existía Dios. La Biblia enseña que sólo Dios es eterno, es decir, que no tiene principio ni fin. Al hombre siempre le ha sido difícil aceptar ésto. Los mitos paganos hablan de una creación, pero siempre se refieren a la creación basada en algo que ya estaba presente (como fango, el cuerpo de un gigante, etc.). El hombre caído ha querido creer que la materia es eterna. Muchas religiones paganas enseñan que Dios y el universo son igualmente eternos (los gnósticos). Otros identifican al universo con Dios haciendo de cada parte de la creación una parte de Dios (los panteístas). La Biblia evita todas esas ideas y revela a un Dios personal que está por encima y mucho más allá de su universo, pero que sin embargo, obra y se interesa en él.

Otras religiones falsas (como el deísmo) suponen que Dios inició el movimiento del universo y luego lo abandonó, dejando que el mismo siguiera desarrollándose de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Pero la Biblia enseña que Dios ha estado siempre activo en cada paso de la creación. Desde el principio "el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas", lo cual indica que él rondaba los primitivos océanos en una forma vibrante y protectiva. Este pasaje pareciera ilustrarse con lo que leemos en Deuteronomio 32:11. Aun cuando la creación estaba envuelta en tinieblas, Dios estaba allí. El Nuevo Testamento agrega que Jesús, el Verbo de Dios, su Palabra viva, estuvo presente como el agente activo en cada paso de la obra creadora (Juan 1:3).

En la actualidad hay creyentes que siguen ciertas ideas deístas: creen que Dios creó al mundo y luego lo abandonó para que éste siguiera moviéndose de acuerdo a las leyes naturales, incluyendo al hombre. En otras palabras, ellos pretenden pensar que Dios no está interesado en interferir con lo que ocurre en el mundo; por lo tanto, cada uno puede vivir como quiera y como pueda.Creen que Dios está tan lejos que no puede controlar los hechos de los hombres.

Por otra parte, hay personas que siguiendo el razonamiento arriba expuesto se abstienen de llevar a Dios sus problemas y necesidades personales, pues suponen que él no está interesado en ayudarlos. Ellos ignoran el mensaje que dice: "Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará" (Salmo 55:22; vea también Mateo 6:26, 30; Filipenses 4:6; 1 Pedro 5:7; Mateo 10:29-31). Esta ignorancia de la verdadera naturaleza de Dios es una blasfemia y un insulto a él. El se nos ha revelado en su palabra y nos ha demostrado a través de la forma en que creó el universo que sí ejerce control sobre su creación y también se interesa en responder a las necesidades de sus criaturas.

B.- Una preparación cuidadosa.
Hay controversia en la actualidad sobre la duración del período de la creación. (Note que la palabra día se usa en el versículo para referirse a un período de doce horas; en el versículo 14 el mismo término describe un período de 24 horas; mientras que en 2:4 el término abarca los seis días creativos en conjunto) Lo importante es notar aquí que Dios realizó su obra de creación a través de distintios actos, y no por medio de un proceso gradual. Después de cada día creativo hubo una noche. Eso significa que Dios había concluido esa parte de la obra creadora. Luego venía la mañana, con lo cual se da a entender la llegada de un nuevo principio.

Lo que es aun más importante es la revelación que encontramos en la palabra de Dios sobre el plan que el Creador usó para realizar su obra. Hay secuencia a través de los días, cada día es una preparación para lo que va a ocurrir el día siguiente. También hay una correspondencia.notable entre los días creativos. El primer día, luz, corresponde al cuarto día cuando Dios creó los grandes cuerpos luminosos. El segundo día, la expansión, corresponde con el quinto día en el cual Dios creó los peces para que nadaran en una parte de la expansión y las aves para que volaran en la otra. El tercer día, la tierra seca y la vegetación, lo cual concuerda con el sexto día en el que fueron creados los animales y el hombre quienes harían uso de ambas cosas.

También observamos un excelente balance en el plan de la creación. En los dos primeros días Dios habló una vez cada día para realizar un acto creativo distinto cada vez. El tercer día Dios habló dos veces y realizó dos actos creativos. En los días cuarto y quinto también vemos que hubo un acto creativo en cada uno. El sexto día vemos que Dios vuelve a hablar dos veces. La creación del hombre fue un acto muy especial, distinto de todos los demás actos creativos y diferente al método por el cual Dios creó todos los animales.

Finalmente vemos el acercamiento gradual a un clímax en la creación. Leemos que Dios dijo: "Produzca la tierra hierba verde... Produjo, pues, la tierra hierba verde." En tanto, de los animales leemos que Dios dijo: "Produzca la tierra seres vivientes según su género... E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género." Pero al crear al hombre dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó." Así, pues, notamos el incremento en el interés y la atención personal llegando a su clímax en la creación del ser humano.

Todo ésto nos hace comprender que ni el mundo ni el hombre apareció por mera casualidad. En su creación Dios tenía un plan maravilloso y un propósito especial. La Biblia también nos enseña que Dios no ha cambiado, ni se ha cansado. El seguirá obrando hasta concluir su plan supremo, y entre tanto que esperamos el regreso de Cristo y nos disponemos a seguir sus instrucciones, él nos capacitará y nos dará el privilegio de que tomemos parte en dicho plan (Isaías 40:28-31). ^ Subir

II. Una creación ordenada (
A.- Creado a la imagen de Dios
Aquí nos encontramos frente a dos grandes verdades. Dios creó la hierba, la tierra los animales para el hombre. El hombre fue puesto por Dios para que sojuzgara la tierra (es decir, hacer que la tierra y todos sus recursos y elementos estuvieran bajo su control). Para que el hombre pudiera realizar esta tarea debería estudiar y escudriñar la creación de Dios (a través de lo que nosotros llamaríamos ahora la ciencia fisica). Además de ésto el hombre fue puesto por Dios para que tuviera (o más bien adquiriera) dominio sobre el mundo animal (lo cual podría lograr por medio de lo que ahora nosotros llamamos ciencias biológicas).

Cuando Dios creó al hombre tenía el propósito que este sojuzgara y dominara la tierra, que la conociera y la estudiara y que ejerciera dominio sobre todas las criaturas que hay en ella (Génesis 1:26, 28). Por medio de la ciencia y la tecnología ha procurado controlar la tierra y utilizar todos los recursos disponibles en ella para su propio beneficio. Desde el momento cuando Adán observó por vez primera a los animales y les puso nombre, los conocimientos del hombre sobre la tierra y sus elementos han aumentado en gran manera. Los conocimientos acerca del mundo de Dios aumentan cada día en los varios campos de la ciencia: la zoología, la oceanografía, la biología, la genética, la botánica, la geología, la astronomía, etc. En esto vemos cómo el hombre está cumpliendo con el plan de Dios de sojuzgar y dominar su creación.

Sin embargo, así como Dios puso a Adán para encargarse de cuidar el huerto del Edén,la humanidad también es responsable de velar por el cuidado de la tierra. Aquí es donde el hombre le está fallando a Dios. La humanidad ha descubierto cómo usar los recursos de la tierra, pero ha pasado por alto por descuido la necesidad de conservar dichos recursos y cuidar todo lo que Dios creó. El uso desconsiderado de los recursos naturales y la contaminación del aire y el agua constituyen un descuido de parte del hombre y muestran cómo éste está fallando al plan original de Dios para su creación.

Lo más importante de todo es que se puede ver que Dios creó al hombre para sí mismo; para que participara en su plan maravilloso y fuera semejante a él. El hombre fue creado a la imagen del trino Dios.

B.- Formado del polvo de la tierra
Todo lo que dice el capítulo uno de Génesis acerca del cuerpo humano es que "varón y hembra los creó". En él capítulo dos es donde ya se nos dan detalles adicionales y se nos informa que la creación del hombre fue un acto bien planeado y cuidadosamente realizado. Es lo que llamamos un acto directo e inmediato de Dios, en el cual él utilizó sus manos y no únicamente su palabra, como había ocurrido en los demás actos creativos. Dios tomó tierra húmeda y con todo cuidado formó un vaso para la vida (tanto fisica como espiritual) el cual fue vitalizado por medio de su aliento creador.

El cuerpo humano puede ser visto como la imagen de Dios únicamente en el sentido de que éste constituye una habitación y a la vez es el medio de expresión del hombre interior. Dios es Espíritu y no tiene un tipo de forma física del cual se pueda hacer una imagen. Moisés se refiere a esto mismo cuando argumenta sobre lo incorrecto de pensar hacerle una imagen a Dios. (Vea Deuteronomio 4:15). El pasaje de Filipenses 2:7, 8 nos indica que Jesús mismo no tenía la forma de un hombre hasta que la asumió por medio de la encarnación. La justicia, la santidad, más el conocimiento y la experiencia espiritual son los elementos que vienen a constituir en nosotros la imagen y la semejanza de Dios. (Vea Efesios 4:24 y Colosenses 3:10.) La obra primordial del plan de redención de nuestro Dios es restaurar esta imagen en el hombre hasta que llegue a la perfección de Cristo para que podamos participar de la gloria eterna y su reino glorioso (Efesios 4:13; Hebreos 1:3).

C.- Colocado en un lugar especial
Dios puso a Adán en un huerto especial, irrigado por cuatro ríos que corrían hacia cuatro diferentes direcciones, con lo que se estaba induciendo a la humanidad a esparcirse por todos lados y llenar la tierra, lo que ocurriría al multiplicarse la descendencia de Adán. Entre tanto Dios lo puso allí para cuidar del huerto del Edén. También observamos aquí que Dios puso sobre el hombre una responsabilidad moral al darle la libertad de decidir sobre la orden explícita de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. La declaración de castigo es también una indicación de que Dios es santo. El hombre puede tomar parte del plan y la obra de Dios, pero jamás debe mirar el pecado con indiferencia.

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